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El abuelo y el cante de Triana

Los alfareros de Triana tenían su manera de medir los tercios y no eran unos virtuosos, no lo eran. Me refiero a aquellos de los que tenemos grabaciones comerciales o caseras: Emilio Abadía, Manuel Oliver, El Teta, Manolito el Pintor, Domingo el Alfarero o El Arenero. Pero Pastora Pavón grabó esos cantes y los cuadró perfectamente. Y Mairena también.

-Abuelo, ¿el cante por soleá de los alfareros de Triana no tiene compás, como han dicho algunos flamencólogos?
-Un cante irá a compás en función de que lo tenga el que lo interpreta. Y los alfareros solían cantar en sus ratos de ocio en las tabernas, casi siempre sin guitarra, solo marcando el compás con los nudillos en la barra del bar o en una mesa. Pero cuadrar, cuadraban, claro.

-¿Pero cantaban o no a compás, abuelo?
-Tenían su manera de medir los tercios y no eran unos virtuosos, no lo eran. Me refiero a aquellos de los que tenemos grabaciones comerciales o caseras: Emilio Abadía, Manuel Oliver, El Teta, Manolito el Pintor, Domingo el Alfarero o El Arenero. No eran cantaores que dominaran el compás. Pastora Pavón grabó esos cantes y los cuadró perfectamente. Y Mairena también.

-¿Pastora?
-Sí, niño, Pastora. «Con la tierra echá en la cara», ese es un cante del Zurraque, no de La Cava.

-Qué raro, ¿no?
-No tiene que parecerte raro, porque los Pavones vivieron en la calle Castilla, de donde era Garfias, que fue un maestro de esos cantes, los de Ramón el Ollero, El Pancho, La Gómez o El Quino Lorente. Y Pastora, por su vínculo familiar con Triana, los escucharía muchas veces.

-Pues en Triana dicen que Antonio Mairena no hacía bien esos cantes, no sé qué tienes que decir al respecto.
-Tonterías. Los hizo, y a compás, sobre todo los estilos de Noriega y Pinea el Zapatero, dos aficionados del XIX.

-Pero no con el dejillo del Zurraque, abuelo.
-Eso es otra cosa, porque él no era de allí. Un cantaor de Triana no tiene el dejillo de uno de Alosno cuando canta el fandango de alosnero, para que me entiendas. Pero estamos hablando de cantar bien, no de perfumes o de aromas, que son dos cosas distintas.

-¿Y Tomás Pavón?
-Tomás tiraba más al cante de Cádiz, le gustaba el estilo largo del Mellizo, y el tiraode Frijones. También grabó los de Alcalá a su manera, alargando y ligando los tercios. Su suegro, Antonio Bermúdez El Baboso, que cantaba, le pudo enseñar algunos cantes, aunque eso no está demostrado aún. En eso ando, en averiguar qué relación pudo tener Tomasito con su suegro.

-También dicen que Tomás no cantaba bien por ahí, por Alcalá.
-Tonterías. Lo que pasa es que Tomás alargaba los tercios, porque podía hacerlo, y el cante de Alcalá es corto, que es como lo hacía Joaquín el de la Paula, un cantaor que al parecer no tenía mucho fuelle. Y además desafinaba, porque era un poco sordo.

-Pero Joaquín creó por lo menos cuatro cantes, ¿no?
-Según su hijo Enrique, que cantó muy bien por soleá, su padre solo tenía un cante suyo. Si lo dijo su hijo sería por algo, porque Enriquillo entendía bastante. Los demás estilos de Alcalá eran de otros.

¿Juraco no tenía estilo propio de soleá?
-Pues claro que sí. ¿Cómo lo iba a tener La Roesna, que cantaba en su casa, y no lo iba a tener un artista, un músico como Juraco, que se medía hasta con Silverio Franconetti? Eso son pamplinas. Lo que pasa es que llegó Mairena y dijo que todos esos estilos de soleares tenidos como de Alcalá eran gitanos, y, claro, lo que decía Mairena iba siempre a misa.

-Entonces, para no aburrir, ¿quiénes le dieron lustre al cante de los alfareros?
-Pues mira, si queremos ser justos, esos estilos empezaron a ser conocidos para el gran público cuando los hicieron Naranjito, Chiquetete y Paco Taranto.

¿Chiquetete, abuelo?
-Sí, Antonio Cortés Pantoja. Los grabó y entonces comenzaron a interesarse otros muchos cantaores por ellos. Y desde luego Paco Taranto, que para mí es quien de verdad los ha hecho bien, con su aire. No olvides que él es el único cantaor famoso que nació en el Zurraque, y que los escuchó a todos en la taberna de Joaquinito Ballesteros y en otras del barrio. Pero el que empezó a dar a conocer estos estilos fue Ramoncito el Ollero, nacido a mediados del XIX. Cantaba en los cafés y en las fiestas de Sevilla y él fue quien los sacó de Triana. Y fíjate, aún no han puesto una placa en la casa donde nació, que era de la actual calle Procurador.

-Me quedo embobado escuchándote hablar de cante, abuelo. ¡Cuánto sabes!
-Sabe más el diablo por viejo que por diablo, Manolillo. El cante es mi vida, no se te olvide nunca. No se puede saber de cante si no eres un loco de esto, como soy yo.

 

* Artículo publicado originalmente en ExpoFlamenco el 25 de marzo de 2016

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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