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Manuel Herrera en un balcón celeste del cielo

Se ha ido hoy uno de los grandes del flamenco sin haber cantado nunca un fandango, que se sepa. Era grande porque pocos como él han amado tanto a este arte y han luchado tanto por su divulgación y dignificación. Manuel Herrera Rodas dirigió tres ediciones de la Bienal de Sevilla y coordinaba los Jueves Flamencos de la Fundación Cajasol.

Hace unos días fue Antonio Bonilla Martínez, presidente de la Peña Flamenca Niño Ricardo, y hoy ha sido Manuel Herrera Rodas, de Casariche aunque afincado en Los Palacios y Villafranca desde hacía décadas. Me acabo de enterar y he pasado un mal rato porque quería mucho a este gran hombre desde que era prácticamente un adolescente e iba por las peñas flamencas y lo veía siempre trabajando al lado del entrañable Paco Cabrera de la Aurora. Se ha ido hoy uno de los grandes del flamenco sin haber cantado nunca un fandango, que se sepa. Era grande porque pocos como él han amado tanto a este arte y han luchado tanto por su divulgación y dignificación. Tenía un cáncer y lo llevaba en silencio, aunque sus amigos de verdad lo sabían. Una infección se lo ha llevado hoy a la edad de 83 años, si no me falla la memoria. Hace pocos días me citaba en su muro de Facebook con motivo del artículo que escribí sobre la muerte de Antonio Bonilla y juro que pensé en que un día tendría que escribir también sobre él y su adiós a la vida. ¿Qué se puede decir en estos casos?

 

«La muerte de Manolo Herrera ha conmocionado al mundo del flamenco en general, porque era muy grande»

 

Manuel Herrera lo ha sido todo en el flamenco, pero sobre todo ha sido un buen hombre, amable, agradable, culto, con un enorme talento y mucha capacidad de trabajo. Es increíble la de cosas que ha hecho por el flamenco desde su peña de Los Palacios, la Federación de Peñas Flamencas de Sevilla, la revista Sevilla Flamenca, la ITEAF (Institución de la Tercera Edad de los Flamencos), la Bienal –que llegó a dirigir en las ediciones de 1998, 2000 y 2002– y Cajasol. Además ha escrito libros, dado conferencias, organizado semanas culturales, etc. Se significó siempre por su enorme generosidad con los demás y, sobre todo, con los flamencos mayores más necesitados. Y lo hizo siempre sin esperar nada a cambio. Recibió homenajes, aunque no los que se merecía. Seguramente ahora le darán unos cuantos, aunque el homenaje más grande se lo están dando ya los artistas y los aficionados en las redes sociales. La muerte de Manolo Herrera ha conmocionado al mundo del flamenco en general, porque era muy grande.

El próximo jueves se subirá el telón de los Jueves Flamencos sin que él esté presente. José el de la Tomasa y su nieto Manuel cantarán con un nudo en la garganta, sin duda. Si es que pueden cantar. Y lo peor es que no podremos ir mañana a darle el último adiós, por el dichoso coronavirus. Descanse en paz.

Imagen superior de Manuel Herrera: foto de Jesús Spínola, 2005

 

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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