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Tomares y el nuevo público de los festivales

Crónica del 47 Festival Flamenco de Tomares. De los rizos melódicos de El Perrete a la pose teatral de Farruquito.

Cuando comencé a ir a los festivales flamencos de verano, a mediados de los setenta, los recintos se llenaban de un público entusiasta que no lo aplaudía todo. Recuerdo alguna pitada a los artistas, algo que hoy sería impensable. Hay un público nuevo que, en general, va a disfrutar con lo que le echen. Anoche, en Tomares, parte del público se puso en pie con todos los artistas que actuaron. Incluso con un técnico de sonido que salió a poner un micrófono extra. ¿Esto es bueno o es malo? Para los artistas, una bendición. Para el flamenco, nada bueno. Si no somos exigentes, el cante jondo quedará como algo residual, para cuatro nostálgicos, y sería terrible.

 

Hizo calor anoche en Tomares (Sevilla), en la remozada Hacienda de Santa Ana, pero el ambiente era bueno. El fantástico sonido y unas luces estupendas ayudaron a que la noche estuviera más que bien. El de Tomares es un festival que dentro de tres años cumplirá medio siglo, que se dice pronto. Esto ha creado en el pueblo una afición con solera, de buena madre, aunque escasa. Había mucha gente de fuera, de las urbanizaciones, de Sevilla y de algunos pueblos de la provincia. Muchos irían a ver bailar al número uno del baile flamenco, Farruquito, artista mediático, quien no los defraudó.  

 

Me sorprendió cuando el presidente de la Peña Flamenca, Antonio Novella, se refirió al Niño de Tomares, el homenajeado de la noche –nació hace 150 años–, porque dijo que “hemos estado cuarenta años investigando al Niño de Tomares”. Lo cierto es que fui yo quien investigó y publicó en los ochenta, en El Correo, una completa biografía de este cantaor, del que nada se sabía hasta entonces. Los años no pasan en balde, señor Novella. Pero vamos a lo que vamos, que es lo que hubo de arte sobre el escenario.

 

El Perrete, un chacón clavado

Si se hiciera algún día una película sobre el gran Chacón, Francisco Escudero El Perrete sería quien lo encarnaría a la perfección, porque es clavado. Físicamente, que no en el cante. Es más marchenero, valderramero o porrinero que chaconiano. Hubiera hecho carrera en la Ópera flamenca, por su bonita y rizada voz. Los cantes de laboreo no admiten muchos adornos, pero el extremeño se adorna hasta acostado. Es su manera de entender el cante andaluz, de expresarlo. Busca siempre el efecto, y como puede, abusa a veces. No domina bien los bajos y todo lo hace arriba, donde suele distorsionar, como en las peteneras. Lo mejor, unos tangos extremeños con su sello, con una media voz preñada de sostenidos y melismas, que gustaron. El maestro Gámez, su guitarrista, estuvo de diez.

 

 

«Qué bien canta Antonio Reyes, cómo cuadra la voz, sin estridencias, siempre ajustado al compás y vocalizando como pocos. Su hijo Nono lo suelta y lo recoge como el que vuela un pandero en la Barrosa. Sus fandangos me conmovieron, algo que es fácil estos días»

 

 

Rafael de Utrera, en artista grande

Rafael de Utrera podría ser una primera figura del cante, pero le falta creérselo. Le pierde una irregularidad a veces desesperante, pero cuando da en la tecla buena, se sale de la vulgaridad reinante. Con un excepcional guitarrista, el granadino José Fermín Fernández, y el traje demasiado apretado, el de Utrera cuajó una enorme faena, de corte muy artístico como el buen torero del cante que es. Casi todo lo que hizo fue en los doce tiempos, brillando por bulerías, con una asombrosa creatividad. Créetelo, Rafael: vales mucho.

 

 

 

 

 

Anabel Valencia, el cante de sobresaltos

La cantaora lebrijana de los Valencia tiene un chorro de voz y la fuerza de un caballo, pero el buen cante no necesita tanto. Canta como si tuviera delante a un bailaor, algo sobre lo que debería reflexionar y estudiarse un poco. Flamenca es, desde luego, de las más gitanas, pero su cante es de sobresaltos. No acertó con las malagueñas, pero por bulerías puso a bailar al Giraldillo, que se ve desde Santa Eufemia. Su guitarrista, Curro Vargas, es de una talla sobresaliente. Te mete los bordonazos de vino de solera en el alma.

 

Antonio Reyes Montoya, la miel salada de Chiclana

El maestro chiclanero vino a sustituir al jerezano Jesús Méndez, que suspendió por una inoportuna afonía. Que una voz como la del señor Méndez se funda, es que lo del cambio climático va a ser cierto. Sin embargo, al señor Reyes no se le acaba la voz, ese sonido tan entre dulce y salado, que nos enamora. Qué bien canta Antonio, cómo cuadra la voz, sin estridencias, siempre ajustado al compás y vocalizando como pocos. Su hijo Nono lo conoce como si lo hubiera parido y lo suelta y lo recoge como el que vuela un pandero en la Barrosa. A Antonio Reyes solo le falta que nos sorprenda un día con algo nuevo. Sus fandangos me conmovieron, algo que es fácil estos días.

 

Y Juan Manuel Fernández ‘Farruquito’…

Lo vengo viendo bailar desde antes de nacer y me gusta más que comer camarones con los dedos, pero me aburre algo su pose teatral, inexplicable en un bailaor de su talla y casta. Se entregó en cuerpo y alma, pero llevaba tiempo sin verlo y no le vi una evolución artística novedosa. No se puede meter un espectáculo de una hora y bailar quince minutos, no más, por muy bueno que sea el cuadro. Pero como es genial y tiene el arte en las tripas, tuvo detalles de genio en las seguiriyas y las bulerías. Un potente broche de oro a una noche que pasará a la historia por la nostalgia de un crítico ya mayor que se resiente sentado cinco horas en una silla de plástico. Esto ya no es para los de la tercera edad.

 

 

Ficha artística

47 Festival Flamenco de Tomares – Hacienda de Santa Ana
Homenaje al Niño de Tomares en el 150 aniversario de su nacimiento
Al cante: El Perrete, Rafael de Utrera, Anabel Valencia y Antonio Reyes
Al baile: Farruquito y su cuadro flamenco
Al toque: Antonio Gámez, Fermín Fernández y Curro Vargas
Presentador: Manuel Curao
Entrada: 400 personas

 

 

Francisco Escudero El Perrete –con su chaqueta jonda– y Antonio Gámez. 47 Festival Flamenco de Tomares. Hacienda de Santa Ana, Tomares (Sevilla). 16 julio 2022. Foto: perezventana

 

Anabel Valencia y Curro Vargas. 47 Festival Flamenco de Tomares. Hacienda de Santa Ana, Tomares (Sevilla). 16 julio 2022. Foto: perezventana

 

Farruquito. 47 Festival Flamenco de Tomares. Hacienda de Santa Ana, Tomares (Sevilla). 16 julio 2022.

 

47 Festival Flamenco de Tomares. Hacienda de Santa Ana, Tomares (Sevilla). 16 julio 2022.

 

 

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Arahal, Sevilla, 1958. Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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