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Gala poética Flamenca: de Málaga y malagueños

Crónica de la Gala Poético Flamenca organizada por la Peña Juan Breva y celebrada en Málaga el 4 de octubre en el Centro Cultural María Victoria Atencia. Un ramillete de artistas flamencos de la Málaga mas cantaora lucieron lo mejor de la flamenquería andante.

De ÉXITO, con mayúsculas, puede y debe calificarse la Gala Poético Flamenca, celebrada en Málaga el lunes 4 de octubre, en el Centro Cultural María Victoria Atencia. En dicha gala, un ramillete de artistas flamencos de la Málaga mas “cantaora” lucieron lo mejor de la flamenquería andante, demostrando que la cuna de Juan Breva, La Trini, El Perote o el Cojo de Málaga está tan capacitada como la que más para organizar eventos flamencos con categoría y presumir de arte, duende, calidad, belleza y jondura. Bajo la organización de la Peña Juan Breva y contando con la colaboración y el patrocinio del Ayuntamiento de Málaga, siguiendo una idea de Manuel Fernández y Pablo Franco Cejas, se desarrolló un evento artístico que llevaba por nombre y finalidad Un diálogo entre poesía y arte flamenco.

 

El acontecimiento fue presentado por Gonzalo Rojo Guerrero, flamencólogo, periodista y expresidente de la Peña Juan Breva. Dicho evento constaba de dos actos, a través de los cuales se expresaban de cara al público malacitano todas y cada una de las facetas del universo flamenco: poesía, cante, baile, toque y compás. La dirección escénica corrió a cargo de José Satorre. Las coreografías fueron creadas por José Ruiz.

 

El primero de los actos citados presentaba en el escenario un dialogo poético en el que la copla escrita invitaba al cante y a la guitarra a seguirles en un encantador idilio flamenco. Carmen Aguirre y Eduardo Bandera, vates y rapsodas de la mejor versificación andaluza, recordaron, él, casi en un éxtasis emotivo, a Rafael de León en Pena y alegría del amor, Manuel Benítez Carrasco en su Poema del niño que todo lo quiso ser, y Federico García Lorca con aquel maravilloso Romance de la pena negra. Por su parte la poetisa Carmen Aguirre, desde la sensibilidad poética y el elegante estilo andaluz que la caracteriza, recitó pletórica de emoción los siguientes versos de su autoría: Tronco flamenco, Cante jondo, El Cantar de los cantares y Desde lo Jondo (homenaje a Manuel Machado). Coplas y versos que serían respondidos por cantes del repertorio más jondo y flamenco. El plantel de artistas elegidos para este primer acto estuvo compuesto por las guitarras de José Juan Pantoja y José Satorre, y las voces cantaoras de Francis Bonela, Gregorio Valderrama y la colaboración especial de Paqui Corpas. Paqui Corpas interpretó malagueñas y fandangos de Juan Breva, caña con macho y soleá apolá. Gregorio Valderrama, soleares y rondeñas. Y Francis Bonela, liviana, serrana y cambio, además de seguiriyas y cierre por cabales.

 

Magnífica la interpretación de los participantes, donde la magia de la poesía se contagió del verso hasta el punto de hacer vibrar de emoción la piel de los cantaores y el público. No es exageración del narrador decir que las lágrimas corrieron por la cara de más de uno de los cantaores, rapsoda y público. El acto se cerró con un cariñosísimo aplauso del respetable en reconocimiento a un trabajo de altura. Chapó por todos.

 

La segunda parte se inició con la intervención de la rapsoda Mari Paz Redoli, quien interpretó de manera magistral el romance de Manuel Benítez Carrasco Juerga en el cielo, acompañada a la guitarra por José Juan Pantoja. Como plato fuerte para esta segunda parte, se había preparado el espectáculo flamenco Diquelando, cuyo desempeño corría a cargo de José Juan Pantoja y Pepe Satorre en las guitarras. En las voces al cante, Vanesa Fernández, Amparo Heredia La Repompilla y Francis Bonela. El baile corrió por cuenta de José Ruiz, Arantza Núñez, Luisa Morea y Reme Fernández. Quico de Tiriri se responsabilizó del compás y hacer coros a sus compañeros de cante.

 

 

«Un espectáculo con méritos sobrados para pasearse por los pueblos de nuestra tierra sureña. Un precioso y esperado acontecimiento que ha refrescado en los flamencos de Malaguita la Bella la memoria y el placer de hacer y sentir este arte»

 

 

Durante la actuación del cuadro se bailó y cantó lo siguiente: a Cádiz por alegrías y bulerías, cantadas por Vanesa Fernández y bailadas por todo el cuadro; El Zorongo de siete canciones andaluzas de Lorca, por Vanesa Fernández y bailado por Luisa Morea; tangos de la Repompa, por Amparo Heredia; taranto cantado por Amparo Heredia y bailado por Reme Fernández; Romance del Amargo, cantado por Francis Bonela y bailado por Pepe Ruiz; y abandolaos por Vanesa  Fernández.

 

Para cerrar la actuación, el cuadro completo tenía preparado un fin de fiesta al amparo de una pincelada de cuplés por bulerías. Iniciándose este con la Canción del Ole de La Niña de los Peines (que fue cantado por todos los participantes). La suite incluía en su interior a Matilde La chula, el Ole Catapúm y La Niña de la Venta, para volver a cerrar la estampa con todos en el escenario pidiéndole “al señor farolero que enciende el gas, dígame usted ole por cariá”.

 

No por cariá sino por satisfacción, agradecimiento y contento general, el público, que abarrotaba el recinto hasta el límite de su aforo, puesto en pie aplaudió y regaló olés a todos los participantes con una ovación atronadora extendida en un tiempo largo y precioso que los artistas agradecieron con el alma.

 

Notoria y significativa fue la presencia entre el respetable del actual poseedor de la Llave del cante, Antonio Fernández Díaz Fosforito, y su señora. A ambos se les notó muy a gusto viviendo y sintiendo un espectáculo flamenco de altura. Destacó asimismo la asistencia al acto de Teresa Porras y otros miembros del Consistorio malagueño, así como autoridades de la Diputación de Málaga, el presidente de la Federación de Peñas La Alcazaba, Manuel Curtido Oliva, miembros y directivos de la cúpula directiva de diversas peñas flamencas de la ciudad, etc. 

 

En resumen, un espectáculo con méritos sobrados para pasearse por los pueblos de nuestra sufrida y hermosa tierra sureña. Un precioso y esperado acontecimiento que ha refrescado en los flamencos de Malaguita la Bella la memoria y el placer de hacer y sentir este arte, que únicamente Andalucía, crisol de personas y culturas, a veces con colores de piel distinta, con dejillos o acentos diferentes, pero con la misma sangre, el mismo habla y la misma alma. Andalucía con su carácter generoso y protector, y el flamenco, como un nexo, con un arte y un duende único en el mundo, han cumplido ambas, la función de sublimes madrinas, que han sabido recoger y concentrar en su corazón durante siglos a un pueblo con magníficos sentimientos y privilegios culturales que se sienten de manera muy especial de Despeñaperros para abajo.

 

Nuestra felicitación a todos los participantes por su entrega y la pasión demostrada durante la representación.

 

 

 

 

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