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El Festival de Jerez comienza de forma brillante

El primer fin de semana de la muestra deja momentos de auténtico esplendor con Rafael Riqueni, muy destacado, Rafaela Carrasco, Antonio ‘El Pipa’ y El Cabrero. La Federación Local de Peñas ha homenajeado a El Gómez de Jerez, el cantaor que siempre acompañó a Gades.

Ya Jerez vibra con su Festival, que cumple desde el pasado viernes su 24º cumpleaños. El nivel cada año es mejor y es difícil superarse, pero es cierto que el inicio de éste ha sido brillante gracias a la apuesta por primeros nombres del arte flamenco. Como es tradicional, el Teatro Villamarta acoge los espectáculos de baile de gran formato, y otros espacios como la bodega González Byass sirven de escenario para conciertos de cante o guitarra. Las peñas abren sus puertas y reciben a rostros de multitud de nacionalidades, ofrecen sus guisos flamencos y vino de Jerez, y el que llega se va más que convencido de que como aquí, en poquitos sitios.

Hablando de lo meramente artístico, el telón se abrió con Rafaela Carrasco, que presentó Ariadna (Al hilo del mito), una propuesta poco arriesgada en dramaturgia pero en la que se percibe a una maestra con recursos impecables en la ejecución. Su discurso es accesible y el público se implica en la propuesta. Más bailaora que nunca, Rafaela saltó al vacío desde lo mitológico a la realidad, a esa verdad que la hace libre. A través de seis pasajes, la artista aborda estados del ser humano que marcan el pulso de la vida. La soledad del abandono se convierte en una firme petenera y la imposición de normas patriarcales se traduce en soleá. Los bucólicos girasoles sirven de guía hacia la naturaleza, que es esencia, que es decisión. Ariadna conoce la pasión, el amor, el deseo, a ritmo de tangos… cayendo en un laberinto en el que las dudas se hacen dueñas de una misma ante las interpretadas tonás. Concluye la historia cerrando el círculo, ante su corona de estrellas impuesta por un dios que le concede la libertad. En este camino bien hilado no hay que olvidar al cuerpo de atrás, con Antonio Campos y Miguel Ortega, en las voces, y a Salvador Gutiérrez y Jesús Torres, en las guitarras. Mención especial para el grupo de baile que sumó a la victoria de Rafaela.

 

El Pipa, bailaor de raza

La jornada del sábado estuvo protagonizada por Antonio ‘El Pipa’, bailaor de raza de Jerez que mostró su perfil más auténtico con un recital clásico en el que predominó el buen cante de Jesús Méndez, Antonio Reyes y Samuel Serrano. Antonio volvió a rodearse de un elenco de primera para conseguir el aplauso del público. Él, que conoce como pocos el medio en el que se mueve, tiró de recursos para convencer. Es cierto que su elegancia en el escenario es indiscutible, así como su carisma y sus movimientos de brazos, aunque pudo pecar de demasiado generoso con las voces de Estirpe. Bulerías, seguiriyas y alegrías fueron los estilos que interpretó antes de llegar a la soleá final, en la que encontramos a un Méndez hiriente, como pocos, con un metal limpio y sano, inspirador para los mejores bailaores. El de la Plazuela encontró en Antonio la expresión más pura del baile de Jerez. Samuel Serrano destacó una vez más por su profundidad, por tonás, fandangos, malagueñas y tangos; al igual que Antonio Reyes, siempre tan valorado y aplaudido por su personal eco. Reyes estuvo magistral en la seguiriya, dedicadas a Fernando Terremoto. Joana Jiménez, cantante de copla, puso la belleza y luz femenina por cuplés. Javier Ibáñez y Juan José Alba se responsabilizaron del éxito de la música, y Jesule de la Tomasa y El Quini del compás. Morenito de Íllora y Joselito Montoya fueron también voces aplaudidas en la sesión.

En González Byass estuvo el viernes José Domínguez ‘El Cabrero’, un genio de la reivindicación social, justa e igualitaria. Nadie se extraña ya de sus radicales acusaciones a la Iglesia o al Estado, porque él se aleja de lo establecido, de lo añejo, de lo que suena a dictadura. Trajo a Jerez su recital Ni rienda ni jierro encima, cumpliendo sin duda con las expectativas ante un público fiel y generoso con su ídolo. El Cabrero sigue siendo un ser incombustible, comprometido con sus ideas, permanece intacto su discurso en pro del obrero, de los pobres y los oprimidos. Lo acompañó Manuel Herrera, que lo conoce y lleva bien. Soleá, afamados fandangos, serrana y liviana, sonetos y otras interpretaciones… Una noche para el recuerdo.

 

La herencia de Riqueni

Como también lo fue la de Rafael Riqueni en el mismo escenario en la noche del sábado. Presentó en Jerez Herencia, en ese viaje por guitarras inspiradoras como las de Paco de Lucía, Enrique de Melchor, Tomatito o Niño Miguel… O voces como las de Enrique Morente o Lole y Manuel. El sevillano mostró su lado más íntimo y transmisor. Acapara el foco su timidez, algo que lo hace vulnerable aunque demasiado entrañable. Respetado por todos, se apoyó en Salvador Gutiérrez y Manuel de la Luz para completar un recital de ensueño. Hay Riqueni para rato, hay belleza para rato, hay embelesamiento para rato. Su magia es única y pocos como él son capaces de transmitir tanto con una guitarra en la mano.

Imagen superior: El Pipa (foto Javier Fergo – Festival de Jerez)

 

Rafael Riqueni. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

Rafael Riqueni. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

 

Rafaela Carrasco. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

Rafaela Carrasco. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

 

El Cabrero. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

El Cabrero. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

 

El Pipa. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

El Pipa. Festival de Jerez 2020. Foto: Javier Fergo

 

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Periodista. Jerez. Sé bailar por bulerías. Nada como la intimidad de la radio y el romanticismo del papel. Ahora, también en tv.

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