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José Mercé y su feeling con su Jerez natal

El popular y conocido cantaor del barrio de Santiago no es un habitual en los acontecimientos jerezanos que durante el año se celebran, caso de la Fiesta de la Bulería. Corren distintas leyendas urbanas del porqué de su eterna ausencia.

Jerez ha dado y sigue dando tantos nombres a la amplia nómina de artistas del flamenco que a veces se dan situaciones impropias y difíciles de creer. Cada generación ha contado con buenas voces –extensible al baile y la guitarra, lógicamente– que han contribuido al crecimiento y evolución del universo jondo. Unas se recuerdan más que otras en la posteridad, por el motivo que sea. Normalmente han quedado en un lugar destacado aquellos nombres que por su impronta, calidad, carisma, creatividad o trayectoria han sobresalido sobre el resto de sus compañeros. Desde Manuel Torre y Chacón, pasando por Agujetas, Paquera y Terremoto, llegando a Juan Moneo ‘El Torta’ o Tomasa ‘La Macanita’. Pues luego está el caso José Mercé.

El cantaor jerezano, que nació en la calle Merced del barrio de Santiago en abril de 1955, no es tan valorado en Jerez como sí fuera de sus fronteras. Quizás es porque sus inicios, y posterior triunfo artístico, se dieron en Madrid. También puede deberse a que participa poco en los eventos de la ciudad, y de ahí la poca identificación del público local con su figura.

Con esto no quiere decirse que se le tenga en el más absoluto de los olvidos, no es eso. Hay quienes sí tienen las cosas claras y aceptan lo obvio. Su primo Luis ‘El Zambo’, por ejemplo, comentaba hace unos días mientras viajábamos en coche que José “es el número uno hoy por hoy”, afirmación que en reiteradas ocasiones ha repetido en reunión Vicente Soto, también familiar directo de Mercé.

 

«No creo que a José Mercé le hagan falta palmaditas en la espalda de nadie, ni siquiera de sus vecinos de infancia. Solo hay que ver dónde ha llegado gracias a su esfuerzo, a su voz y al marketing. Pero no estaría de más que Jerez le otorgue el reconocimiento que merece»

 

Hay varias leyendas urbanas que pululan por los ambientes flamencos que vienen a decir que José no quiere aparecer en la Fiesta de la Bulería, el certamen más populoso de Jerez, desde que ocurrió aquel episodio de la pelea en el público mientras cantaba en la Plaza de Toros, más aún cuando aquellos que se daban cita en el coso taurino esperaban con más ansias la llegada de El Torta, un agitador de masas.

Otra de las grandes razones por la que no actúa en Jerez, dicen otros, es el dinero que se le adeuda al cantaor por parte del Ayuntamiento tras su participación en la gala inaugural de los Juegos Ecuestres Mundiales del 2002. No ha habido declaraciones oficiales nunca al respecto.

Una de las últimas veces que ha estado actuando en Jerez fue en el Tío Pepe Festival, en González Byass, con todo lleno, en el año 2016, con un público que nada tiene que ver con el de los aficionados jerezanos. Sus otras apariciones han estado marcadas por su vinculación a Moraíto, a la Peña Tío José de Paula o a cualquier propuesta de carácter privado como algún congreso.  

Lo que sí está claro, quieran reconocer o no estos aficionados, es que José siempre lleva a Jerez por bandera en cualquiera de sus intervenciones bien sean televisivas o en un concierto. Recientemente he podido escucharlo en Algeciras cantando por bulerías letras con referencias a su barrio, a su tierra y a su gente. Cuando Antonio Higuero, su actual guitarrista, se enciende con una falseta de las suyas, él no duda y dice aquello de ¡Viva Jerez!

No creo que al cantaor le hagan falta palmaditas en la espalda de nadie, ni siquiera de sus vecinos de infancia, pues nada más que hay que ver dónde ha llegado gracias a su esfuerzo, a su voz y al marketing, pero qué duda cabe que no estaría de más que Jerez –en su versión más llana y popular– otorgue el reconocimiento que merece quien ha vendido más de un millón de copias discográficas a lo largo de su carrera, algo altamente difícil de igualar.

Jerez, concluyendo, merece el rencuentro con una de las figuras más importantes del flamenco actual, su hijo (¿pródigo?) José Mercé. Y viceversa. Que así sea, y lo antes posible.

 

 

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Jerez, 1991. Flamenco y comunicación las 24 horas del día. Desde 2012 en prensa escrita, tertulias radiofónicas, programas de tv, presentación de festivales, revistas especializadas... En mi familia todos bailamos por bulerías, aunque yo soy el único periodista.

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