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Enrique el Extremeño: «En el cante para bailar no solo hay que saber cantar, también debes saber de baile, guitarra, coreografías, luces…»

Recibe este sábado, día 16, un homenaje en la Peña Flamenca El Pozo de las Penas, la más antigua de Sevilla. Merecido reconocimiento a un cantaor que es el mejor en su faceta, la de cantar para bailar. También es un gran cantaor fuera de los cuadros, con siete discos y una voz potente y llena de compás.

Juan Antonio Santiago Salazar, conocido por Enrique el Extremeño, nació en Zafra (Badajoz), en 1954, aunque tenía solo meses cuando su familia se trasladó a la provincia de Huelva. Él se considera extremeño, lógicamente, de ahí su remoquete artístico. Era solo un adolescente cuando Antonio Sánchez Pecino, el padre de Paco de Lucía, los descubrió formando parte del conjunto Los Mayorales, que no era flamenco sino de sevillanas, rumbas y canciones aflamencadas. “Como Los Marismeños”, dice. Con solo 15 o 16 años se fue a Madrid para cantar en Los Canasteros y Villa Rosa, entre otros tablaos, y desde entonces no ha parado de cantar. Lleva cincuenta años de profesional y ha hecho tantas cosas que no habría que escribir una biografía, sino una enciclopedia.

 

–Usted se siente más extremeño que onubense, ¿no es así?

–Soy extremeño, sí, y orgulloso de serlo. Quiero a Huelva y llevo años viviendo en Utrera.

–Pero con tantas giras, que habrá recorrido el mundo diez veces, se sentirá un hombre del mundo, supongo.

–En efecto, sí. Le he cantado a los mejores y a las más grandes bailaoras y he recorrido el mundo entero.

–¿Cuál es la bailaora más antigua a la que le haya cantado?

–A Pilar López, creo. También a Curro Vélez, con el que viajé mucho en su compañía. Y a Farruco, Rafael el Negro, Matilde Coral, Mario Maya, Manuela Carrasco, La Yerbabuena…

–¿Se considera el número uno del cante para el baile?

–Eso que lo digan los demás.

–¿Quién ha sido para usted el mejor ahí atrás, en los cuadros?

–Es complicado decantarse solo por uno. Chano Lobato fue muy grande en esta faceta. Y Juan Villar, Juan José Amador… Muchos. Los he conocido a todos y he trabajado con ellos, y puedo decir que los que he nombrado eran muy buenos. Y ahora los hay también muy buenos.

–Una faceta muy difícil, ¿no lo cree así?

–Lo creo, claro. No solo hay que saber cantar, sino de baile, de guitarra, de coreografías, de luces…

–Y de sicología, porque cada bailaor o cada bailaora son un mundo.

–Por supuesto. Tienes que entender muy bien al que baila. A Manuela, por ejemplo.

 

El Extremeño va a recibir este sábado, día 16, un homenaje en la Peña Flamenca El Pozo de las Penas de Villafranca Los Palacios, la más antigua de Sevilla. Merecido reconocimiento a un cantaor que es el mejor en su faceta, la de cantar para bailar. También es un gran cantaor fuera de los cuadros, con siete discos en el mercado, una voz potente y llena de compás. A sus 64 años, está ya en la historia del cante con letras de oro.

 

–Suerte, maestro.

–Gracias.

 

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Crítico de flamenco, periodista y escritor. 40 años de investigación flamenca en El Correo de Andalucía. Autor de biografías de la Niña de los Peines, Carbonerillo, Manuel Escacena, Tomás Pavón, Fernando el de Triana, Manuel Gerena, Canario de Álora...

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