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Canción andaluza o se llama copla

El disco póstumo de Paco de Lucía vino a las tablas del Teatro Central de Sevilla de la mano de los guitarristas José María Bandera y El Amir.

Canción andaluza fue la obra póstuma de Paco de Lucía, el último legado que nos dejó a los amantes huérfanos de su guitarra. El disco se grabó en su casa de Palma de Mallorca, entre octubre de 2012 y septiembre de 2013, y se terminó en Boadilla del Monte, en el estudio de su sobrino José María, guitarrista inseparable del gran maestro. Por alguna razón el álbum se dejó enfriar, y la muerte sorprendió a Paco en Cancún el 26 de febrero de 2014. Dos meses y tres días después el disco estaba en la calle por obra y gracia de Universal Music Spain.

Ese mismo año obtuvo dos premios Grammy Latinos, el de mejor álbum del año y el de mejor álbum de música flamenca. Por supuesto, el disco está entre los más vendidos del genio algecireño. Cualquiera se atreve a hablar malamente de su obra, que me perdone Paco, pero el disco, flamenco, lo que se dice flamenco, no es, o sí, tal vez podamos aceptar que la guitarra de Paco de Lucía suena a flamenco toque lo que toque, pero en este caso no se puede aceptar ni como animal de compañía.

De ahí lo extraño de incluir este espectáculo en la programación de Flamenco viene del Sur, un ciclo que ha sido y es referente en la defensa de lo auténtico, ya sea por traer a artistas consagrados como a jóvenes promesas de nuestro arte. Estamos hablando de flamenco, claro. No de copla, porque ese disco fue un homenaje de Paco de Lucía a la copla española, a Rafael de León, a Quintero y a Quiroga; a Marifé de Triana y a Conchita Piquer, que fueron sus primeras musas.

El martes se presentaron en el Central cuatro músicos de primerísimo nivel. José María Bandera, hijo de la hermana mayor de Paco, aquella que lo dormía en su regazo con esas mismas coplas de las que hablamos. José María ha adaptado el toque de su tío para una interpretación a dos guitarras, la de él mismo y la del sin par El Amir, enorme músico intercultural, nacido en Alemania, de madre colombiana y padre palestino. Ambos son músicos virtuosistas y realizaron una interpretación impecable. Lo mismo que el gaditano Israel Katumba, un artista del cajón y enorme percusionista. O el madrileño Josemi Garzón, que con su contrabajo fue quizá quien más transmitió desde la escena, dando precisamente ese toque de jazz sesión que se pretendía.

Donde sí hubo flamenco, y del bueno, fue en las dos primeras piezas, que no forman parte del disco original, sino que son composiciones de José María y de El Amir: la granaína Taró y la minera Origen del silencio, respectivamente. Y en los zapatos y el chaleco tan gitanos de Rafael Utrera, que se llevó a Caracol a su terreno con el Romance de Juan de Osuna, y su Manuela. Y el Señorita, tantas veces oído a su paisano Enrique Montoya, aunque con los ritmos salseros y caribeños que tanto gustaban a Paco de Lucía.

Entre medias, fueron pasando los Ojos verdes, el Romance de Valentía, donde el ritmo de pasodoble daba paso de vez en vez a los tanguillos de Cádiz; la Chiquita piconera y hasta los Suspiros de España, todo ello en modo fusión flamenco jazz, áfrica, asia, américa y oceanía, mientras los músicos libres se divertían entre ellos sin una pena siquiera que sacarse del estómago. Y el flamenco, otra vez, se quedó en el norte.

 

Ficha artística:

Espectáculo: Canción andaluza, de Paco de Lucía
Ciclo: Flamenco viene del Sur
Lugar y fecha: Teatro Central de Sevilla. 10/4/2018

Guitarra: José María Bandera
Guitarra y buzuki: El Amir
Contrabajo: Josemi Garzón
Percusión: Israel Katumba
Artista invitado al cante: Rafael de Utrera

 

 

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Filólogo madrileño. Media vida en Sevilla. Centinela de las palabras. Lo jondo le acelera peligrosamente el corazón.

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