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El abuelo no va a la Feria

-Abuelo, ¿eres lo que llamamos un feriante?

-Abuelo, ¿eres lo que llamamos un feriante?

-No, nunca lo he sido. No suelo frecuentar esas fiestas populares en las que hay decenas de miles de personas en una misma calle. Y en las que no se puede hablar. Además, con la paga del mamón de Rajoy no hay para ferias.

-Pero tú me contaste una vez que en tus tiempos había casetas en las que paraban artistas flamencos de categoría…

-Sí, en los cincuenta y sesenta, sí. En El Traga, por ejemplo. Ahí paraban muchos cantaores, guitarristas y bailaores y bailaoras de renombre: El Perrate, Ansonini del Puerto, Eduardo el de la MalenaMairenaFernanda y Bernarda… Pero actuaban en fiestas y a horas en las que no había mucha gente. Te estoy hablando de la época en la que la Feria de Sevilla estaba aún en El Prado, claro. Luego se masificó y se acabó el arte.

-Fiestas de señoritos, ¿no, abuelo?

-Sí, claro. Cada señorito de Sevilla tenía una caseta o era socio de alguna y solían dar fiestas para amigos o clientes. Y de esas fiestas vivían algunos artistas todo el año. Yo he visto a un señorito darle un millón de pesetas a Marchena, y no cantó nada más que unos fandangos. Ahora, ¡cómo los cantó! Y una noche, un torero famoso, Belmonte, hizo llevar a su caseta a la Niña de los Peines y a Pepe Pinto en un coche de caballos. Cantó la Niña unas bulerías que, por cierto, grabó el Beni de Cádiz en vídeo, pero esa cinta no aparece por ninguna parte. Amós, el hermano del Beni, me lo aseguró y esa cinta estaba en su casa, de donde salió para no volver nunca más. Pastora cantó y bailó de manera sublime, y eso que ya estaba con la cabeza en Pamplona.

-¿Hoy no hay flamenco en la Feria de Sevilla?

-Claro que sí, pero hay demasiada gente y, por tanto, mucho jaleo. Y ya no hay señoritos generosos, como antes. O hay menos. Badía el de los jamones, y pocos más. ¿No has ido nunca en su casa del Rocío? Lleva siempre artistas y se forman unas fiestas que no veas. Yo he visto a Herminia Borja cantar y bailar mejor que Lola Flores. Y al Cancanilla de Marbella, Mari Peña, Chiquetete…

Pericón de Cádiz recuerda en sus memorias cómo una noche Tomás Pavón actuaba en una caseta y no podía cantar por el organillo… Dijo que sufría mucho por eso. Sobre todo porque necesitaba llevar dinero a su casa, claro.

-Y Manuel Torres. Era duro buscarse la vida en las fiestas, porque había señoritos malajes. ¿Te imaginas a Manuel en una fiesta con señoritas y señoras hablando de sus cosas?

-Eres un machista, abuelo. Ten cuidado que te puede brear.

-¿Por decir la verdad? Hoy hay mujeres que chanelan, pero entonces, hace setenta años, era difícil encontrar a una mujer que supiera estingui. Tomás no iba a fiestas donde hubiera mujeres, si lo podía evitar. Cuando lo llamaban preguntaba siempre dos cosas: quién pagaba la fiesta y si habría mujeres.

-Que machista Tomás, ¿no?

-Seguramente, Manolillo, pero era lo que había en aquella época, no me lo invento.

-O sea, que no vas a la Feria este año.

-No, no iré. Que venga la Feria as verme a mí.

-¿Tienes alguna letra que hable de la Feria de Sevilla?

-Claro, hay muchas. Esta la cantaba el padre de Caracol, el del bulto, por bulerías:

      A la Feria no voy más, 
      porque canta La Moreno, 
      saetas de madrugá.

-¿Saetas, abuelo?

-Sí, se le fue un poco la cabeza y cantaba saetas en la Feria.

-Te quiero, abuelo.

-Pues anda que yo…

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